Muere el último macho de rinoceronte blanco del norte del mundo

Aunque sea una noticia del 20 de marzo, es importante que conozcamos esta realidad y que seamos conscientes de la importancia de la biodiversidad.

Siempre es triste conocer la desaparición de alguna especie.

Un análisis detallado de los datos registrados en las últimas décadas “revelan una excepcionalmente rápida pérdida de la biodiversidad, lo que indica que una sexta extinción masiva ya está en marcha”, confirma una nueva investigación internacional liderada por expertos de Estados Unidos y México entre los que destacan Paul R. Ehrlich, Gerardo Ceballos y Todd M. Palmer. Evitar una decadencia dramática de la diversidad de especies de seres vivos en la Tierra y la consiguiente pérdida de los servicios ambientales “sigue siendo posible a través de la intensificación de los esfuerzos de conservación, pero esa ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente”, afirman los autores de la investigación.

Tomando el ejemplo del taxón de los vertebrados, hay investigadores que afirman que en el último siglo se han extinguido tantas especies como se habrían perdido de forma natural en una período de entre 800 y 10.000 años (según los modeles de cálculo que se utilicen).

La quinta extinción masiva se produjo hace 66 millones de años y acabó con la vida de los dinosaurios, ahora los expertos han dado la voz de alarma: “ya no hay duda, estamos entrando en una extinción masiva”, la sexta, y esta amenaza la existencia humana.

Los científicos coinciden en que las tasas de extinción han llegado a niveles sin precedentes desde la desaparición de los dinosaurios, pero algunos han cuestionado esa teoría. No obstante, incluso con las estimaciones más conservadoras, las especies de nuestro planeta están desapareciendo unas cien veces más rápido de lo que sería normal en un período entre extinciones masivas -lo que se conoce como “tasa de fondo”-. “Si dejamos que esta situación continúe, la vida podría tardar muchos millones de años en recuperarse y nuestra especie podría desaparecer pronto”.

El desbroce de tierras para la agricultura, la explotación forestal, la introducción de especies invasoras, las emisiones de CO2, que llevan al cambio climático y la acidificación de los océanos, las toxinas que alteran y envenenan los ecosistemas, la lista de agresiones es larga. En la actualidad, el fantasma de la extinción se cierne sobre el 41 % de las especies anfibias y el 26 % de las de la mamíferos, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

A medida que desaparecen las especies, también lo hacen las funciones que cumplen como la polinización de la cosechas por las abejas.

Evitar una sexta extinción masiva real requerirá de grandes, rápidos e intensos esfuerzos para conservar las especies amenazadas y aliviar la presión sobre sus poblaciones, especialmente previniendo la pérdida de su hábitat, la sobreexplotación con fines económicos y el cambio climático.


Sudan tenía 45 años –una edad equivalente en humanos a 90 años– y vivía en la reserva OI Pejeta Conservancy en Kenia. Desde hacía más de un año el rinoceronte sufría una infección en la pata, una condición que, a pesar del tratamiento y los cuidados, empeoró en las 24 horas anteriores a su muerte. El equipo de veterinarios del Zoo Dvur Králové, Ol Pejeta y el Kenya Wildlife Service decidió ayer practicarle la eutanasia para evitar su sufrimiento.

Tras su muerte, la subespecie solo cuenta con dos únicas supervivientes. Se trata de dos hembras: la hija y la nieta de Sudan. Pero en estado salvaje la subespecie se dio por extinta en 2008 según la organización WWF. Sudan fue el último rinoceronte blanco del norte en nacer estado salvaje.

Estos rinocerontes, que habitaban en Uganda, República Central Africana, Sudán y Chad, fueron aniquilados en los años 70 y 80 durante la crisis de la caza furtiva, que se encrudeció por la alta demanda de cuernos para la medicina tradicional china en Asia y para la fabricación de mangos de dagas en Yemen. Los últimos ejemplares en estado salvaje fueron asesinados en la República Democrática del Congo a principios de los años 2000.

La última esperanza ahora para preservar a esta subespecie es el desarrollo de técnicas de fertilización in vitro.

 

Fuente: Agencia SINC

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Publicado el 22 julio, 2018 en Noticias y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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